Biología, Filosofía y Teología en diálogo (6)

 Teología de la Creación y Ciencia (2)


El modelo panenteísta 

 

Como acabamos de decir, vamos a hacer del modelo panenteísta nuestro modelo de referencia, aun a riesgo de simplificar al englobar las propuestas de autores que se posicionan dentro de este modelo con autores que no lo hacen. El uso de las ideas  de estos autores para presentar unas líneas generales de cómo la ciencia ilumina la reflexión teológica, no invalida el intento de hacer una descripción genérica del panenteísmo; creemos que nuestro intento es legítimo y permite al lector tener una perspectiva de la cuestión, hacerse una idea de qué se propone desde el panenteísmo y, al mismo tiempo, reconocer la pluralidad de posturas y algunas cuestiones abiertas y sin resolver.

El diccionario de la Iglesia Cristiana de Oxford tiene una entrada para el panenteísmo, sobre el que dice lo siguiente: "La creencia de que el Ser de Dios incluye y penetra todo el universo, de tal manera que cada parte de éste existe en Él, pero Dios es más que el universo y no queda agotado por él" (Cross & Livingstone, 2005).

Aunque esta entrada es algo general, cosa que ocurre en todos los diccionarios, y necesita ser explicada, desarrollada y matizada, nos permite hacernos una idea de cuál es el centro de la propuesta y ofrecer las líneas maestras que después tendrán que ser explicadas y comparadas. Sin duda, el primer rasgo que entresacamos es la idea de que todo está incluido en Dios. Uno de los aspectos que necesitan ser explicados por una teología de la creación es cómo una realidad finita como es el universo, puede estar contenido en una realidad infinita como es Dios, sin que por eso se confundan ambos. Muchas visiones y explicaciones de Dios en el imaginario popular lo presentan como algo por encima -en paralelo podríamos decir- del mundo. Sin embargo si Dios es infinito y el universo no lo es, por muy grande e inabarcable que sea para nosotros, de alguna manera todo lo creado tiene que estar contenido en el creador. Intentaremos un poco más adelante aclarar este punto que aunque sea muy gráfico no es fácil de entender ya que no podemos manejar el concepto de espacio del mismo modo en la creación y en el creador. Aquellas imágenes que pueden ayudarnos a entenderlo, también pueden llevarnos a confusión. Entonces tenemos en la idea de la inclusión uno de sus rasgos principales.

De esta misma idea se puede destacar la preposición en, si el mundo está en Dios ¿cómo actúa Dios en el mundo? Esta acción no podrá ser una acción extrínseca porque Dios no es algo absolutamente separado del mundo. Este tema, el de la acción de Dios, es uno de los puntos centrales del pensamiento de los teólogos científicos y al que vamos a dedicar la mayor parte de este libro. Es un tema que se vuelve abstracto y altamente especulativo pero en el que nos jugamos una parte importante de la imagen que tenemos sobre Dios. Veremos que hay diferentes propuestas y como rasgo común presentan que la acción de Dios se realiza en un mundo en constante transformación y dinamismo y la acción de Dios tendrá que ser tal que respete la capacidad creativa intrínseca del universo y su dinamismo. Este respeto es fundamental en el panenteísmo ya que el mundo en Dios es sostenido por él pero no recibe una intervención arbitraria suya ni algo que viole las leyes de las que Dios mismo le ha dotado. Si se descarta una concepción de la acción divina que viole las leyes naturales, sólo se puede concebir una acción no intervencionista pero continua de la manera en que Dios actúa en la creación. No es una tarea fácil porque el equilibrio entre una concepción de un Dios que tapa los agujeros que se producen en su creación mediante una acción extraordinaria o un Dios estático que deja que a la creación marchar en solitario, no siempre es fácil de articular. Veremos cómo estos dos polos a evitar nos ponen en una constante tensión de la que nos siempre es fácil escapar. Otra pregunta que nos surge es si el panenteísmo niega cualquier acción especial por parte de Dios, esta es una de las cuestiones abiertas en las que no hay unanimidad entre los autores si bien es verdad que la mayoría deja una puerta abierta que termina por cerrar a lo largo de sus explicaciones. La pregunta importante que tenemos que hacernos es cómo se respeta la autonomía del mundo en sus leyes naturales y cómo, al mismo tiempo, Dios actúa en él respetando estas leyes; cómo podemos identificar el nexo causal mediante el que Dios gobierna estas leyes. Acabamos de entrar de lleno en el problema de la casualidad que se va a revelar como la cuestión central a la hora de abordar la acción inmanente de Dios en el mundo.

Unido a esta acción inmanente al universo, aparece la idea de la kénosis divina; una acción que pone en relación a Dios y lo creado de tal manera que Dios se deja afectar por la creación y respeta su autonomía. De nuevo nos encontramos con otra idea central que no es fácil de entender y a la que tendremos que dedicar tiempo a lo largo de nuestro discurrir por la acción divina.

Por último, me gustaría señalar un rasgo común a las propuestas panenteístas más: la mirada positiva sobre la creación. Si la creación está sostenido continuamente por la acción Dios, no podemos más que tener una mirada positiva sobre esta creación que nos revela al Dios que se da en ella.




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